12 de febrero de 2010

Gallinas ciegas





Todos somos más o menos eso, gallinas ciegas. No tontas del todo, no imbéciles absolutas, pero sí, desde luego, ciegas. Creo que aquel juego de niños que da nombre a este blog es una enseñanza vital de primer orden. ¿Se acuerdan? Nos acomodábamos confiadamente a que unos amigos nos tapasen los ojos y nos encerrasen en lo que creíamos un cículo de amistad, y a partir de ese momento habríamos de adivinar quién nos hacía qué. Besos, caricias mal intencionadas (o bien, quién sabe), empujones y roces gloriosos, compartían espacio con empellones y porrazos propios del anonimato en que se desarrolla el juego. Y todo acababa cuando se conseguía pillar a alguien que entonces no hablaba, ni gesticulaba, ni hacía nada que le delatase, pero que tenía que dejarse manosear por el inocente cieguito que habría de adivinar quién era. Y si no lo acertaba, volvía a su desdichada condición de ceguera transitoria esperando que la próxima vez le cayera en suerte el jorobado o la muchacha de las tetas gordas.

Pues así vamos muchas veces por la vida. Recibiendo de todo sin saber de dónde viene, o criticando o comentando con una información más o menos veraz y completa, pero nunca la que debiéramos poseer para ejercer la critica. Con la salvedad de que en la vida, a diferencia del juego, la venda la llevamos puesta siempre y nunca nos tocará, en consecuencia, estar al otro lado de ella.

Así es que este blog va a ser algo así como un bastón de ciego: me ayudará a encontrar la salida -como un candil a un minero-, pero no hará que la venda caiga de mis ojos. Seguiré recibiendo, pues, todo lo que me quieran dar y, a tientas, pillaré cuanto pueda. Porque me guste o no -que no me gusta-, yo me reconozco como la primera de las gallinas ciegas.

Bienvenidos al corral

7 comentarios:

Mobesse dijo...

Buena metáfora de la vida.
Te prometo que haré lo que pueda. Si, cuando te den un coscorrón, no estás muy lejos de mi, igual te puedo chivar el nombre del coscorronero.
Mucha suerte, Manolo.

M.M. Clares dijo...

Gracias por estar dispuesto a ser un lazarillo. Prometo darte de comer y tratarte bien.

Clares dijo...

Bueno, esta es tu nueva aventura, y como le pilles vicio, ya verás. Tenemos que hablar para que te dé algunos sabios consejos de persona vieja. El aspecto del blog es bonico, y tu avatar, me encanta, qué risa de bicho.
Oye, que me voy a copiar tu dirección para ponerlo en mi blogroll. Besicos.

M.M. Clares dijo...

Pues espero esos consejos porque no termina de gustarme lo que va saliendo en cunto a la forma. Lo escrito no es aún suficiente.

Gracias

Mameluco dijo...

Bienvenido a este mundo blogger, que sin duda es mejor que el mundo real, pues tengamos vendas o no, somos como piñatas de los zurriagazos que nos dan por to los laos.

Yo nada más puedo aportar, que ya Fuensanta y el tal Mobesse ese )que parece etíope en su avatar), saben bastante más que yo (será por los años, jajaja -que no, que es por sabios-)

Un saludo desde la ribera del Guadajoz, en la campiña cordobesa.

M.M. Clares dijo...

Gusto me da verte por aquí y por otros lados de este mundo virtual. Me apunto a esto como desahogo y veo que no soy el único que está dispuesto a echar unos ratos para intentar aprender cosas de cómo va este perro mundo.

Un saludo y gracias por venir

M.M.G. dijo...

Papá, un buen Blog el tuyo. Tengo que aprender de ti XD. Un día me invitas a una (b).